El poema como desembocadura

 

Por Angélica Panes Díaz

Presentación del libro «Polaroids» de Álvaro Agurto Pincheira

Polaroids es el primer libro que nos presenta Álvaro Agurto Pincheira. En él nos entrega una serie de poemas que podríamos considerar breves. Poemas como atisbos, leve resonancia de algo o alguien, situaciones vislumbradas apenas. Semejante a haikus o aforismos cuyo ejercicio poético queda flotando en el aire.

Gonzalo Millán señalaba que la brevedad y la condensación permitían defenderse del carácter tergiversador del lenguaje.  Brevedad y condensación que están presentes en estos poemas y que no impiden sino que potencian el poder captar, en la representación de la realidad, aquello que no destaca frente a nuestros ojos demasiado acostumbrados a las señales llamativas de lo circundante y que el hablante vislumbra al decir que «como una cámara fija/a veces solo atiendes/a las mayúsculas/que ofrecen sus planos».

En cambio aquí, se atenderá a lo nimio, a la voz baja, aquello que pasa, quizás desapercibido a nuestros sentidos y que se releva mediante un delicado juego de sugerencias, ese dejar vibrando en el aire algo más, por medio de la construcción de imágenes que si bien son descriptivas también aluden a una idea más compleja.

En este sentido, la imagen como recurso retórico, es un elemento central, la materia que conforma este poemario. Por ejemplo cuando el hablante señala que sigue «el curso de una sensación hasta que cristalice en imagen» o cuando indica que estas son “tomadas con los ojos cerrados” y son como “lagos tranquilos”.

No es la representación fidedigna sino la construcción de una realidad pasada por el cedazo de la subjetividad o como dice el hablante «abrir la puerta/dar forma/ a todo lo que se asoma».

Y lo que asoma es un permanente tira y afloja entre elementos contrapuestos acción y quietud, hablar y callar, actitud cansina o ansiosa etc. y elementos del diario vivir como las fotos de la niñez, la casa, las rutinas laborales, las caminatas o el yoga o el café como salvamento a los días que suelen venirse encima con sus horas inexorables. Rutina y cansancio.

Las imágenes arrumbadas al fondo de un cajón de repente se vuelven un collage empalagoso, este Polaroids donde el hablante sigue este movimiento turbio a veces, imperceptible pero persistente donde pareciera que se habla «lo que quepa en una respiración».

Muchas gracias.

 

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